Oct 22, 2021

Frente a los fríos registros de números y cifras oficiales, hace falta documentar la vida y la muerte. En realizar esa tarea no fácil se ha empeñado el fotógrafo peruano Sebastián Castañeda, quien cámara en ristre recorre los puntos donde la pandemia golpea más fuerte. Hospitales, cementerios y calles donde la gente sufre los efectos del COVID-19 han sido registrados por su lente.

Miradas que conectan con el dolor, con la impotencia por el sistema de salud y con el sentir de un país que sigue dando la batalla.

Dos veces Premio a la Excelencia en el concurso Picture of the Year International, que premia cada año a los mejores trabajos de fotoperiodismo a nivel mundial, Sebastián sumó también el premio en la categoría Feature Picture Story por las imágenes que realizó de la peregrinación del 2014 del Señor Cautivo de Ayabaca, en Piura.

Resulta hasta natural que Sebastián recorriera los barrios más populosos de Lima y de provincias en busca de la cara del coronavirus estampada en los rostros, gestos y almas de sus víctimas.

Fotoperiodista en El Comercio, de las agencias Associated Press, France Press y Anadolu Agency, cubrió el letal conflicto político en Siria, además de las protestas en Turquía, los terremotos en Chile y Haití y las exequias de Hugo Chávez en Venezuela.

Con ese bagaje a cuestas, resulta hasta natural que Sebastián recorriera los barrios más populosos de Lima y de provincias en busca de la cara del coronavirus estampada en los rostros, gestos y almas de sus víctimas. Esa labor la realiza actualmente para la agencia británica Reuters.

Sus imágenes revelan la descarnada realidad de un virus que le ha arrebatado la vida a más de 6 mil peruanos. “Son miradas que conectan con el dolor, con la impotencia por el sistema de salud y con el sentir de un país que sigue dando la batalla”, escribe la crítica Mirela Mirelis.

Un trabajo que documenta, para la posteridad, más allá de un registro fotográfico: un registro moral que equilibra la imagen y los sentimientos contenidos en ellas.